
Para poder escribir mi versión de los hechos me llevó mucho tiempo, porque me costó encontrar una persona que se anime a escribir lo que en realidad sucedió, debido a que en lugar de mano tengo un garfio y ya no puedo hacer lo que tanto me gusta... escribir y enseñar a los niños.
Yo me desempañaba como docente, y con mi s demás compañeros, tambien maestros, recorríamos la tierra de Nunca Jamás buscando chicos deseosos de aprender.
Un dia, sucedió lo inesperado!!! Uno cree que un niño es todo bondad, ternura, inocencia pura. -No existe ser mas bondadoso que un niño! me decía. No podía imaginar que en un niño pudiera haber un halo de maldad. ¡Cuan equivocado estaba!. Peter Pan y sus amigos eran el diablo en persona.
Todas las tardes, les invitaba a que suban a mi barco, para que, chocolate y galletitas de por medio, poder enseñarles el maravilloso mundo de la literatura, la música y las artes. Ellos, en lugar de aceptar tan cordial invitación, me insultaban, me tiraban piedras, y hasta me escupían!!! Yo me quedaba tan triste que me encerraba en mi cuarto a escribir. Ah!!... que tiempos aquellos, cuando todavía podía escribir. Daría todo por volver a hacerlo de nuevo.
Una de las tantas tardes que salía a invitarlos, en lugar de rechazar la invitación como siempre, ellos aceptaron. Por fin !!!! me dije, lo que no sabía es que dichos niños tenían preparado un plan macabro para mi y mis compañeros.
Una vez dentro del barco, tomaron a mis compañeros. A uno de ellos, con un picahielos le arrancaron un ojo, desde ese día utiliza un parche para ocultar el lugar donde alguna vez estuvo su ojo. Al Sr. Smith, con una espada, sin piedad, le cortaron una pierna, y ahora para poder caminar tiene una pata de palo. No se imaginan cuan triste se pone cada vez que alguien lo rechaza a causa de su pierna de palo.
Mientras esos niños realizaban tan cruel travesura, Peter Pan resbala y cae al rio, donde se encontraba un cocodrilo a punto de darse un festin con la "comida" que acababa de caer en su territorio. Yo, como no podía dejar que eso ocurra, tomé un cuchillo y me zambullí en el rio y entablé una feroz lucha con el cocodrilo. Por suerte Peter Pan pudo salvarse, y fue asi que perdi la mano.
Los niños nos dejaron a nuestra suerte. Ahora, en lugar de mano tengo un garfio. Ya no podemos enseñar a mas chicos debido a que nuestros aspectos los atemoriza, por eso vagamos errantes por los rios de la Tierra de Nunca Jamás buscando niños buenos de verdad que quieran aprender y no nos tengan mied.
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